¿Sube, sube Verónika?
Verónika Mendoza ya empezó a dar de qué hablar, sin embargo esto sólo se ha dado entre las voces de las esferas mediáticas y políticas. El grueso de ciudadanos fuera de estos aún no vincula el nombre de Verónika Mendoza a un rostro y mucho menos a una idea. No es de extrañar, Mendoza procede de una izquierda famélica que ha fracaso en generar adhesión con lo más descontento del electorado, que carece de propuesta programática sólida más allá de Los lugares comunes y las consignas clásicas como la diversificación productiva, la lucha contra la corrupción e impunidad y la revalorización de la multiculturalidad nacional, entre otras. Todos rótulos que simbolizan elementos valiosos y hasta necesarios en este país, pero que no dejan de ser meros rótulos si no se ahonda en sus implicancias.
