


¡Yo soy el practicante!
Por Cuerdas Separadas De la espesa humareda de los días, emergió tu voz trémula y entrecortada. Cada frase calza en los contornos del miedo. Hay alrededor una presencia gélida que zarandea los nervios; en medio de la bruma, tus dedos llevan un cigarrillo a tus labios sísmicos. Te escucho apretando los dientes por la ira, botando humo y espuma. Aunque no lo buscaste, todos conocimos la historia. Qué vívido chillido. ¡Tú estás trabajando para un cliente! ¿Qué mierda es esto? Yo no lo entiendo y menos el cliente. Yo no voy a hacer el trabajo por ti. Tú tienes que ayudarme a mí. ¡Tú eres practicante, carajo! Lamento no poder hacer nada por ti, solo repetir lo que día a

Cuerdas Separadas | Rituales Pandémicos

Día 6: El otro encierro
Por Cuerdas Separadas No dio tiempo para sacar nada. El toque de queda se había anunciado. Muchos de los papeles y notificaciones se quedaron en el estudio. Pero, a la mañana siguiente, mi bandeja de entrada rebosaba de documentos. No sé cómo ni quién se dio el trabajo de amanecerse escaneando y enviando mensajes. Nos informaron que el teletrabajo se implementaría y que estemos atentos a las indicaciones. Claro, los primeros párrafos estuvieron llenos de frases trilladas: “saldremos de esta juntos”, “esta es una crisis, pero con unión y esfuerzo lo superaremos”, “somos una familia y nos apoyaremos”, entre otras más. Mi verdadera familia no está aquí. Vivo solo. Ahora más solo que nunca. Desde que llegué a Lima a

Día 5: El Diario
Por Autora Invitada Mientras esperaba la terapia de hoy, encontré una libreta debajo de la silla. Creo que se la hubiera dado al psicólogo si no se mostraba tan apático durante la sesión de hoy. Últimamente me pregunto si todo esto de la terapia tiene algún sentido. Cada vez hablo más y él menos. Se la lleva fácil. Al final recogí la libreta y recién ahora, que llego del trabajo, pude darle una ojeada. En una página que escogí al azar decía esto: Viernes, 27 de enero […] Te han dicho que la vida es tiniebla, y en tu cansancio repites lo que dijeron los cansados. Y yo digo que la vida sí es tinieblas salvo cuando hay impulso, Y

Día 4: La Caída del Abogado Maldito
Por Cuerdas Separadas ¿Era azul o celeste? ¿Verde o turquesa? Me quedé un buen rato tratando de averiguar el color del mar de fondo. Él, desde algún lugar de la Riviera Maya, me envió un video de agradecimiento por la tesis terminada. “Quedó, como quien dice, de putamare”, dijo. Tenía una copa de gin tonic, lucía el torso bronceado, parecía un pollo a la brasa; la vista del hotel permitía ver palmeras, arena blanca y caribe. Luego, habló en tono plural: “hemos hecho un gran trabajo”, “nos costó mucho prepararlo”, “por fin lo terminamos”. Mientras tanto, pensé: qué tal concha este miserable; yo escribí todo. Sin mucho interés, me contó que la investigación fue aprobada por el asesor (docente fantasma

Cuerdas Separadas | Derecho y arte: El impacto de la música en la canalización de protestas
A finales del año pasado, Uber López Montreuil conversó con Mario Reggiardo sobre el impacto de la música en la canalización de protestas y cómo hoy en día el derecho influye en el arte.

El derecho contra la barbarie: una aproximación desde el poema “El viaje” de Charles Baudelaire
Por Carlos Valverde Reyes, egresado de la Facultad de Derecho de la PUCP En el texto “Derecho y Literatura: aspectos teóricos”[1], el profesor Lorenzo Zolezzi sostiene que la atracción que sentimos por los juicios podría tener tres causas[2]. La primera, relacionada al placer morboso que los seres humanos sentimos por el dolor ajeno. La segunda, vinculada a la vida como un proceso: un espacio donde nuestros pensamientos más profundos afloran, más allá de las normas que nos gobiernan. Y la tercera, tomada de Richard Posner, ligada a la escisión que existe entre las leyes y la realidad que vuelve al Derecho un fenómeno impredecible, tal como la existencia misma. Además de estas tres posturas que sugiere el profesor, queremos agregar

Día 3: El fantasma que no fuí
Primer día de chamba. Llegué una hora antes. La recepcionista soltó una risilla al verme: “Es muy temprano, Carne Fresca. Nadie ha llegado”. La miré con un gesto de sorpresa y pavor. Subí al sexto piso a la volada. Todo en silencio. Supuse que el único escritorio sin papeles encima era el mío. Me senté allí. Esperé. Uno a uno fueron llegando los practicantes. Los teléfonos gritaban nombres. Los asociados atendían sus pendientes. Los teclados comenzaban a tronar. El estudio despertó. Estuve esperando a que alguien me dijera algo alrededor de tres horas, que me hablara de cualquier cosa: era nuevo en el lugar, pero nadie se había dado cuenta. Mientras el ímpetu del primer día se desvanecía, en la

Día 2: La caja de Pandora
Por Cuerdas Separadas Terminar la apelación me tomó más tiempo de lo que creí. En las madrugadas marcadas por la somnolencia y el hartazgo, solo un reproche retumbaba en mi cabeza: ¿cómo terminé aquí?, ¿cómo llegué aquí?, ¡¿cómo?! No es por ser adulón, pero lo admiraba. Si me dieran a escoger un referente, de seguro aún sería él. Cuando llevé uno de los cursos obligatorios de civil con Monroy, se presentó como “el adjunto”. Siempre, al final de clases, los veía irse parsimoniosos por el tontódromo, como si el tiempo no trascurriera para ellos. Pensaba: si el profesor lo había escogido, solo podría significar que él era un capo, ¿no? ¡maravilloso! ¡y tan joven! Pero no solo él era una

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Día 6: El otro encierro

Día 5: El Diario

Día 4: La Caída del Abogado Maldito

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El derecho contra la barbarie: una aproximación desde el poema “El viaje” de Charles Baudelaire

Día 3: El fantasma que no fuí

