
¡Yo soy el practicante!
Por Cuerdas Separadas De la espesa humareda de los días, emergió tu voz trémula y entrecortada. Cada frase calza en los contornos del miedo. Hay alrededor una presencia gélida que zarandea los nervios; en medio de la bruma, tus dedos llevan un cigarrillo a tus labios sísmicos. Te escucho apretando los dientes por la ira, botando humo y espuma. Aunque no lo buscaste, todos conocimos la historia. Qué vívido chillido. ¡Tú estás trabajando para un cliente! ¿Qué mierda es esto? Yo no lo entiendo y menos el cliente. Yo no voy a hacer el trabajo por ti. Tú tienes que ayudarme a mí. ¡Tú eres practicante, carajo! Lamento no poder hacer nada por ti, solo repetir lo que día a









