Julio Arbizu: "La Fiscalía lejos de ser el órgano que debería ser, es decir, un filtro necesario para investigar la corrupción en las regiones, le ha dado la espalda a estos casos".
Sí, estoy absolutamente de acuerdo. Para empezar, creo que hay dentro de la Administración Pública un desprecio por la data que se pueda tomar de las experiencias de las gestiones. En el 2008, se comenzó a investigar este caso. Hacia el 2011, el caso ya se encontraba en investigaciones preliminares en sede del Ministerio Público, pero, en ese momento, no teníamos idea de que la magnitud del problema iba a ser la de una organización criminal. Sin embargo, hacia el 2012, la Procuraduría sí sabía más o menos de manera rigurosa las dimensiones del caso de la “Centralita”, y además teníamos la data de que en Áncash, los casos de corrupción eran incluso más numerosos que en Lima. Algo nos decía eso. Sin embargo, es verdad que se ha tenido que esperar a que ocurra más de un homicidio para empezar a tomar interés en combatir algo que había comenzado a gestarse hace mucho tiempo atrás.
